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Boletín # 36
  octubre 2015

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La negociación entre el MERCOSUR y la Unión Europea: de los dichos a los hechos
Jorge Balbis – Secretario Ejecutivo de ALOP, Co-presidente del Foro Político sobre Desarrollo de la UE

De la II Cumbre CELAC-UE celebrada el pasado mes junio se esperaba, nuevamente, como uno de sus resultados un renovado impulso a las negociaciones del acuerdo de Asociación entre el MERCOSUR y la Unión Europea. En ocasión del encuentro birregional, representantes de ambos bloques reafirmaron "su total compromiso para alcanzar la conclusión de las negociaciones" por un tratado de libre comercio y destacaron que el objetivo es "intercambiar las ofertas durante el último trimestre de 2015".

Los ministros reunidos en Bruselas hicieron foco en la importancia de profundizar y expandir la relación entre los dos bloques y, para ello, tuvieron, según el comunicado oficial emitido posterior a la reunión, un intercambio franco y abierto sobre el estado de situación de las negociaciones para un Acuerdo de Asociación ambicioso, comprehensivo y equilibrado.

En tal sentido, reafirmaron su total compromiso para alcanzar la conclusión de las negociaciones, en línea con la Declaración de los Jefes de Estado de la Cumbre Mercosur–UE de 2010 y subrayaron la importancia de mantener la atmósfera constructiva que ha guiado hasta ahora a estas negociaciones. Asimismo, los ministros intercambiaron información general sobre las respectivas ofertas de acceso a los mercados, de acuerdo con lo convenido en la Cumbre Mercosur–UE de Madrid del 17 de mayo de 2010.

Todo ello parece indicar la reafirmación de la intención de negociar como bloques y alcanzar el esquivo Acuerdo cuyas dilatadas, y por momentos estancadas, negociaciones comenzaron hace ya más de quince años en noviembre de 1999. Sin embargo, según observadores de estas lentas y accidentadas negociaciones, las grandes declaraciones optimistas en el contexto de la cumbre CELAC-UE –como lo fueron anteriormente la de Santiago en 2013 y la de Madrid de 2010- han perdido aliento y credibilidad.

Por otra parte, estos anuncios se produjeron luego de varias señales en los meses anteriores sobre la intención de algunos socios del MERCOSUR de negociar por separado, o a “distintas velocidades”, con la UE teniendo en cuenta las diferencias, molestias con la dilación y aparentes urgencias de unos y otros respecto de la necesidad de concluir lo antes posible las estancadas negociaciones.2 Sin embargo, pese a estas señales previas, el pasado mes de julio, cuando la 48°Cumbre del MERCOSUR, el bloque reafirmó su voluntad de negociar en conjunto con la UE y los presidentes acordaron que en el último trimestre de 2015 harán un intercambio de ofertas con Bruselas.2

Sin duda, la presente coyuntura económica de los países del MERCOSUR, y mismo de varios europeos, está detrás de este interés por retomar las negociaciones, mismo “saltándose” las reglas establecidas inicialmente para la negociación, todo ello teniendo en cuenta que Europa sigue siendo un destino de primera importancia para los productos de la región y que el enfriamiento de la demanda de China también alienta la búsqueda de “atajos” o “vías rápidas” para la exportación de los productos de la región.

Por su parte, las fuentes oficiales europeas reiteran que el mandato que tienen es para negociar con todos: Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay juntos, lo que enfría un poco los ímpetus de los países del MERCOSUR respecto de una negociación a dos velocidades, aunque la UE, si así lo desea, puede modificar el mandato negociador (las “reglas de juego” con las que se debe guiar la Comisión Europea al negociar cualquier acuerdo con terceros). Así lo hizo cuando las negociaciones con el bloque de los países de la Comunidad Andina (CAN) no tuvieron andamiento, en buena medida por la crisis de ese sistema de integración, pero también por la propuesta de dos de sus integrantes –Colombia y Perú- para avanzar a una rápida conclusión de un Acuerdo de Libre Comercio (versión deslucida y disminuida respecto del originalmente proyectado Acuerdo de Asociación entre ambas regiones, pero muy efectiva en términos de liberalización de los intercambios). Del mandato negociador que establecía una negociación entre el conjunto de los países de la UE con todos los integrantes de la CAN, finalmente la Comisión Europea negoció y concluyó un “Acuerdo Multipartes” solo con Colombia y Perú el que en términos concretos supone un TLC con estos dos países.

Respecto de lo que puede deparar este nuevo “impulso” a las negociaciones para los países del MERCOSUR, recordemos que en la apertura del mercado europeo para sus productos agrícolas y el libre paso para los productos industriales europeos, así como la seguridad para sus inversiones en los países sureños, se estancaron las negociaciones en el pasado. En el tiempo transcurrido desde la última ronda de negociaciones con la UE nada ha cambiado al respecto, sin embargo, la posibilidad de que la UE concluya el TLC que negocia con los Estados Unidos, aumenta para algunos países de la región, en especial para Brasil, el riesgo de quedar fuera de las cadenas internacionales de valor. En otros términos, la chance de que esta vez las negociaciones avancen, mismo en un formato diferente al original, dependerá de lo atractiva que pueda resultar la oferta europea para el gigante del MERCOSUR: Brasil, sin lugar a dudas el actor de mayor peso del lado latinoamericano en la negociación y cada vez más urgido de acceso a nuevos mercados y de oxígeno para su economía en crisis.

Por el lado de la UE, en las actuales circunstancias tampoco parece haber mucho “margen” para una negociación de la envergadura como la que supone el Acuerdo de Asociación con el MERCOSUR. Primero por su situación interna que se halla muy complicada (con la crisis griega, la inmigración masiva que arriba a sus fronteras y la inestabilidad en las relaciones con Rusia, entre otros factores). Asimismo, el bloque europeo también debe lidiar con distintos niveles de políticas proteccionistas (en especial en materia agrícola) que dificultan una estrategia común desde el punto de vista comercial. La circunstancia internacional no parece la mejor para que Europa abra su mercado a los productos del MERCOSUR en su situación actual. Y por último, la prioridad negociadora de la UE no está precisamente orientada hacia los países del MERCOSUR.

Y para enfriar más las cosas, al mismo tiempo que se hacía el anuncio sobre el próximo reinicio de las negociaciones, al margen de la Cumbre CELAC-UE, la propia Comisión Europea aplicaba paños fríos al anuncio, al declarar la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmstrom, que la UE "no está lista" para proceder al pospuesto intercambio de ofertas arancelarias con el MERCOSUR, pese a la presión del bloque sudamericano que confía todavía en que se produzca. "Aún no estamos listos. Nadie está realmente listo, es por ello que decidimos incrementar el trabajo técnico" con la "esperanza" de intercambiar las ofertas a fin de año”…

En definitiva, es muy probable que recién en 2016 se sabrá si habrá intercambio de ofertas UE-MERCOSUR, pero siempre y cuando Europa no avance en su negociación para cerrar el TTIP con Estados Unidos o un TLC con India. Si eso sucede, el Mercosur quedaría relegado a un lejano tercer plano y el anunciado regreso a las negociaciones postergado una vez más.

1 En los meses anteriores a la Cumbre de Bruselas, Brasil, tanto como Paraguay y Uruguay manifestaron su interés y disposición de negociar por separado con la UE manejando la posibilidad de no incluir inicialmente en el posible Acuerdo a la Argentina y, por no participar en la negociación, a Venezuela. En contraposición con la postura de estos dos últimos integrantes del MERCOSUR, los tres primeros plantearon la posibilidad de avanzar en "dos velocidades" para arribar a un acuerdo con los 27 países europeos en su conjunto. No fue la primera vez que lo hicieron, pero fue la primera vez en que funcionarios de alto rango se animaron a deslizar la idea en forma oficial.

2 En la misma Cumbre del MERCOSUR, la presidenta Rousseff avaló el acuerdo con la UE, afirmando que "los nuevos mercados serán una prioridad del Mercosur" con el anuncio de que "se ampliará el diálogo con la Alianza del Pacífico", que conforman México, Colombia, Perú y Chile.

3 Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP por sus siglas en Inglés). Por más información al respecto ver: http://ec.europa.eu/spain/sobre-la-ue/ttip/espana_es.htm <


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