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Boletín # 36
  octubre 2015

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Desaceleración del crecimiento a mediano plazo de América Latina
Eduardo Ballón- desco, Perú

La continua caída del crecimiento y menores perspectivas de un repunte sustancial del mismo constituyen un reto para la región de América Latina y el Caribe (ALC), ejemplificado por una ‘nueva normalidad’ con tasas de crecimiento estancadas y un menor margen de maniobra de cara a una salida. En los últimos años las economías regionales experimentaron tasas de crecimiento relativamente bajas, de entre 2% y 2,5% del PIB —lejos de la fuerte expansión de 2003-2012, cuando se registraban tasas de más de 5%, muy por encima de los demás países emergentes y del G7. En 2014, el producto interno bruto (PIB) de América Latina y el Caribe creció un 1,1%, la tasa de expansión más baja registrada desde 2009. Aunque, pesar del resultado regional, se verifican diferencias importantes en los ritmos de crecimiento de los países.

Al analizar la evolución de las economías por subregiones, se observa que América del Sur exhibió un crecimiento del 0,7% (frente a un 2,8% registrado en 2013), en tanto que Centroamérica, incluido el Caribe de habla hispana y Haití, se expandió un 3,7% (frente a un 4,0% en 2013). México anotó un crecimiento del 2,1% en 2014, lo que representa un aumento de su dinamismo respecto de 2013 (1,1%). Por su parte, el crecimiento de las economías del Caribe (1,9%) significó una aceleración con relación a los años anteriores. En términos dinámicos, la evolución de la actividad económica regional fue diferenciada. La desaceleración del dinamismo de la economía regional se hizo más patente en el segundo trimestre del año, en forma simultánea con la contracción de la inversión, en varias de las economías de América del Sur y una desaceleración generalizada del dinamismo del consumo, sobre todo privado. En el tercer y cuarto trimestre del año se ha observado una leve mejora de la tasa de crecimiento. En la región, la formación bruta de capital fijo se contrajo a una tasa cercana al 3,0% mismo si, pese al cuadro regional, se registran diferencias entre los países.

Esta desaceleración se relaciona a la caída en los precios de las materias primas, a una economía china más lenta y menores inversiones. El crecimiento promedio de la región se verá afectado por la desaceleración de economías importantes como Argentina y Brasil. A los expertos y diseñadores de políticas les preocupa que estas perspectivas más acotadas pongan en peligro las conquistas sociales de la última década y empujen a las economías latinoamericanas hacia la llamada trampa del ingreso medio —cuando las perspectivas de desarrollo de un país se estancan.

En los últimos diez años, América Latina logró sacar de la pobreza a más de 70 millones de personas; mientras, su clase media se expandía hasta representar más del 50% de la población. Educación, infraestructura, seguridad y servicios de atención a la salud de mejor calidad son ahora el núcleo de las demandas de la creciente clase media de la región. Mientras trabaja para satisfacer estas nuevas expectativas, la región a su vez enfrenta el desafío de tener una buena parte de su población viviendo en la “pobreza crónica” —130 millones de personas, de acuerdo a un estudio reciente. Los expertos advierten que el espacio para adoptar políticas tendientes a reanimar el crecimiento de ALC se está estrechando, y esto requerirá una combinación justa de herramientas monetarias y fiscales. Reordenar el gasto público y aprovechar las tasas de cambio para estimular la economía, sin desatar la inflación, estarán entre las opciones de la región a futuro.

En 2014, el crecimiento de la economía mundial presentó una leve recuperación, en un contexto de desempeño heterogéneo de los países desarrollados y de desaceleración de las economías emergentes. La tasa de crecimiento mundial aumentó al 2,6% en 2014, en comparación con un 2,4% registrado en 2013. En la zona del euro, el crecimiento volvió a ser limitado en 2014 y se observaron marcados contrastes: Alemania y España crecieron un 1,5% y un 1,3%, respectivamente, en tanto que Francia solo creció un 0,3% e Italia experimentó una recesión, al contraerse su actividad un 0,4%. El Japón, aun cuando presentó signos de recuperación durante los primeros meses de 2014, cayó en recesión en los últimos meses del año. El crecimiento de los países en desarrollo continuó desacelerándose en 2014, si bien se sitúa en niveles que siguen siendo muy superiores a los del mundo desarrollado. En promedio, el crecimiento de estas economías se estima de un 4,4% en 2014. Se destaca la disminución de la tasa de crecimiento de China, que pasó de un 7,7% en 2013 a un 7,3% en 2014, en tanto que la expansión de la India aumentó de un 4,7% en 2013 a un 5,4% en 2014.

De manera consistente con lo anterior, la demanda agregada externa que enfrentan los países de América Latina y el Caribe se ha debilitado, debido al bajo crecimiento de las economías desarrolladas y a la desaceleración de las economías emergentes, sobre todo de China, que se ha transformado en el principal socio comercial de varios países de la región, en particular los exportadores de materias primas. Los precios de las materias primas, en especial a partir del segundo semestre, han retomado una tendencia descendente, si bien heterogénea entre los diferentes bienes. Como promedio del conjunto de las materias primas, el precio mostró en 2014 una caída estimada de alrededor del 10,5%, en comparación con una disminución del 5,2% en 2013. El precio de los metales cayó alrededor de un 2,3% en 2014, frente a una baja del 16,7% en 2013. El precio de los alimentos disminuyó en torno a un 6,9%, frente a una caída del 15,5% en 2013. Por último, el precio de la energía cayó cerca de un 17%, frente a un alza del 4,6% en 2013.

El boom de las materias primas en ALC y su desenlace

Luego de una década de aumentos sustanciales y generalizados, los precios internacionales de las materias primas se han estado debilitando desde 2012. Muchos analistas sostienen ahora que la fase ascendente del superciclo de las materias primas que comenzó a principios de la década de 2000 ha llegado a su fin. De hecho, el mercado de futuros sugiere que los precios de las materias primas seguirían disminuyendo a corto plazo. Este panorama refleja, por un lado, el anticipo de un aumento de la oferta de materias primas y, por otro, una perspectiva de menor demanda por parte de algunos de los principales países importadores de materias primas, en especial China. ¿Cuáles pueden ser las consecuencias para los países exportadores de materias primas de ALC? Algunos analistas sostienen que la reciente desaceleración del crecimiento económico en la región se debe, en gran parte, al hecho de que los precios de las materias primas dejaron de crecer, lo que genera preocupaciones obvias de cara al futuro. Otros, en cambio, le restan importancia a esos temores, señalando que los precios siguen siendo más elevados que a mediados de la década pasada.

Los precios internacionales de las materias primas, medidos en dólares corrientes de EE.UU., casi se triplicaron entre 2003 y 2013. Aunque el aumento fue generalizado, su magnitud difiere significativamente entre categorías: el precio del petróleo prácticamente se cuadruplicó y los precios de los metales se triplicaron, mientras que los de los productos agrícolas crecieron aproximadamente un 50 por ciento. Como se ilustra en ediciones anteriores de Perspectivas Económicas (FMI), el efecto que tuvo el aumento abrupto de los precios de las materias primas en cada país de ALC depende de la combinación específica de materias primas que exporta e importa cada uno de ellos.

La incertidumbre que rodea las proyecciones sobre los precios de las materias primas hace que sea muy difícil tener certeza respecto de tendencias futuras. Sin embargo, la mayoría de los pronósticos sugieren que los precios de las materias primas se continuarán debilitando en los próximos años. En concreto, los pronósticos actuales sobre IPMP basados en los precios de los futuros de materias primas sugieren que hemos dejado atrás la cima del superciclo actual. Las perspectivas para el período 2014–2019, basadas en los precios de los futuros, se caracterizan por una contracción abrupta de las tasas de crecimiento de los IPMP en ALC, con una tasa de crecimiento anual (promedio de las economías y a lo largo del tiempo) aproximadamente 6½ puntos porcentuales más baja que durante el boom y, en realidad, negativa para la mayoría de los países.

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