ALOP
Trabajamos por la democratización y la
equidad en nuestras sociedades
Boletín # 35
  junio 2014

Editorial

Destacado

Secretaría Ejecutiva

Centro América, México y el Caribe

Región Andina

Cono Sur y Brasil

Género

Grupos de trabajo

Proyectos en curso

Antena Bruselas

Mensaje de nuestra asociada

 

Las mujeres en las luchas comunitarias de Centroamérica y México por la defensa de la tierra y el territorio
Laura Becerra Pozos – Directora Regional CAMEXCA de ALOP

El Informe sobre Democracia y Desarrollo (IDD) 2012-2013 de la región CAMEXCA (Centroamérica, México y Caribe) de ALOP, se planteó identificar la respuesta social a las consecuencias de la reprimarización de las economías de la región y las oposiciones o divergencias frente a los proyectos nacionales. En los siete países de la región CAMEXCA en los que se implementó el IDD,1 se realizó el análisis del entorno, y se mapearon los casos de organización-movilización de resistencia a ese tipo de proyectos, para seleccionar los más relevantes y documentar algunos de ellos con el fin de responder a las interrogantes e hipótesis que nos planteamos colectivamente.

Para ello se puso atención a las demandas, acciones y propuestas de los movimientos sociales, se identificaron los conflictos, así como las estrategias y las mediaciones a las que recurren para defender su visión alternativa del desarrollo. Particularmente se procuró identificar y visibilizar, tanto el papel, como los aportes estratégicos de las mujeres en las movilizaciones y luchas cotidianas, teniendo como referente en todos los casos la defensa de los derechos integrales de los pueblos.

Conforme a la caracterización de los nuevos movimientos sociales, de la que partimos, se constató -en los casos analizados- la diversidad de estrategias de mediación o articulación y de actores sociales: comunidades indígenas y no indígenas en alianza; la participación decidida y estratégica de las mujeres en la mayoría de los países; el apoyo de movimientos sociales en otros territorios que viven situaciones similares; movimientos especializados, como los medioambientalistas; el acompañamiento y/o la asesoría de otros actores sociales cercanos o afines, así como la solidaridad de académicos/as, otros grupos o movimientos, ONG en el ámbito regional, nacional e internacional. En esta colaboración para nuestro Boletín, recuperamos las experiencias de resistencia donde se valora y visibiliza el papel de las mujeres, en cuatro países de la región CAMEXCA: Guatemala, Panamá, El Salvador y México.

Guatemala: “Con su cuerpo al frente, han detenido los intentos de desalojo forzado”.

En el caso de Guatemala en las comunidades que conforman la Resistencia Pacífica de La Puya ante la explotación minera, la población recurre a la lucha pacífica como medio para defender la madre naturaleza. La documentación del caso destaca la participación de las mujeres como fundamental en la lucha comunitaria. En los inicios del movimiento ésta fue minoritaria, pero progresivamente fue tomando un papel protagónico, fortaleciendo sus capacidades técnicas y políticas, liderando el diálogo con autoridades gubernamentales y en las acciones de resistencia: “con su cuerpo al frente, han detenido los intentos de desalojo forzado”.

Tal y como lo cuenta Yolanda Olequí, las mujeres han sido el blanco de campañas de difamación, han tenido que tirarse al suelo en señal de resistencia pacífica, esquivando golpes, forcejeos, gases lacrimógenos y atentados, como el que ella sufrió al recibir tres disparos, donde sus agresores la dieron por muerta. En la actualidad vive con una bala alojada a un milímetro de su columna vertebral, pues los médicos consideran demasiado riesgoso extraerla. Esos actos han implicado un trauma psicológico para toda la población, sin embargo el resultado es que aumentó la participación política de las mujeres, con mayor impacto y mejor posicionadas.2

La misma comunidad reconoce el nivel de liderazgo tomado por ellas, mostrando mayor seguridad en los espacios políticos y calidad en sus propuestas. Las mujeres de las comunidades refieren no ser las mismas desde que se inició la resistencia; comentan que ha sido un proceso largo para romper con el imaginario de que ese tipo acciones les competen únicamente a los hombres. Y si bien en un inicio fue así, poco a poco las mujeres fueron adquiriendo espacios y compartiendo el poder en la toma de decisiones. Pese a esto aún siguen siendo ellas quienes se organizan y responsabilizan en las tareas reproductivas como la preparación de comida y limpieza del campamento.

Panamá: “Destacada fue la participación de la juventud y las mujeres, quienes demostraron gran capacidad y coraje”.

En Panamá, en la movilización social ante el proyecto Hidroeléctrico de San Bartolo, igual se releva la participación activa de mujeres, jóvenes, grupos campesinos e indígenas en la defensa de sus derechos, lo que ha garantizado su desempeño no solo en la movilización sino también en las propuestas presentadas-gestionadas. Las mujeres –se afirma en el caso presentado- han destacado en el proceso de lucha por su participación y compromiso.

La movilización social en Panamá se caracteriza por un enfoque de derechos colectivos e individuales, en lo que respecta al derecho al agua y el derecho a la tierra, respectivamente, donde es notoria la participación de hombres y mujeres, siendo estas últimas las más afectadas en cuanto al derecho a la tierra y el uso del agua de los ríos. La juventud también ha desempeñado un papel activo y determinante. Al intentar un esfuerzo de coordinación nacional, la propuesta panameña integra una perspectiva intercultural que no asumen otros movimientos. Las mujeres incluso asumiendo roles en estructuras decisivas de liderazgo y control de las acciones.3

El Salvador: “En las movilizaciones intentamos que haya una participación importante de mujeres y hombres, aunque los mayores niveles de sensibilización está en las mujeres”.

En El Salvador la inclusión del enfoque de género en las acciones del Foro del Agua, por la defensa de los recursos hídricos, avanzó de manera sustantiva, lo que se expresa en la participación de las mujeres en las movilizaciones por la exigencia del derecho al agua. Es un salto político que las mujeres tomen la decisión -en primer lugar- de salir de casa y en segundo, exponer públicamente una demanda, muestra de que tienen conciencia y convicción para exigir ese derecho. Si bien es una acción individual, se requiere actuar colectivamente para obtener resultados. Por otro lado, organizarse en comités, participar en la conducción de éstos, también indica un avance importante para asumir compromisos que garanticen el cumplimiento de los derechos.

Se explica que el acceso, uso y control del agua está determinado por relaciones sociales de poder en las comunidades y en las familias. Generalmente el uso está vinculado con el hecho de que las mujeres utilizan el agua para realizar las actividades domésticas o de reproducción (lavar, cocinar, etc.); sin embargo, el uso no necesariamente está vinculado a la accesibilidad ni a la decisión de para qué se utiliza ni al control de la distribución del agua.

En la experiencia de lucha del Foro del Agua, están haciendo un esfuerzo porque las movilizaciones y las propuestas tengan enfoque y perspectiva de género. Al respecto Xenia Marroquín afirma que“…todavía predomina un lenguaje sexista, pero si existe el enfoque ha sido rescatado desde el punto de vista de incluir la participación activa de las mujeres en estas luchas y en el tema, porque la carencia de agua afecta mayoritariamente y de manera diferenciada a hombres y mujeres, pero quizás mayoritariamente a las mujeres, porque son las que asumen el rol histórico de preparación de los alimentos, cuido de las personas enfermas; entonces a niños, niñas y mujeres afecta más el tema del acarreo de agua, es a esta población que afecta más, son menos quizás los hombres que se dedican al acarreo de agua, no digo que no lo hacen, pero invierten mayor tiempo, las mujeres, los niños y las niñas. También los niveles de riesgo a los que se exponen las mujeres, niñas y niños son mayores, ya que estas actividades de acarreo del agua, lo hacen en horas nocturnas, de madrugada, a muy tempranas horas del día, pero hay casos de niños y niñas que no van a la escuela porque tienen que aportar acarreando agua”.4

Así mismo, Samuel Ventura afirma que “la mayoría de personas que se movilizan en este tema son mujeres…son las que visibilizan más la problemática porque son las que hacen uso del agua. Entonces a partir que ven que el agua se está contaminando y que les tocará ir más lejos a acarrearla, todo eso las lleva a involucrarse y son las más decididas en la lucha. Pero en los Comités ambientales hay una participación equiparada entre mujeres y hombres. En las movilizaciones intentamos que haya una participación importante de mujeres y hombres, aunque los mayores niveles de sensibilización está en las mujeres”. Para reforzar esta idea Santiago Rodríguez, afirma “…cuando nombramos vocerías en el Foro del Agua, es punto de honor que vamos igual, vamos con la participación de hombre y mujer, es un cuidado que tenemos, pero igual en las comunidades cuando hay capacitaciones, en el tema de representatividad, estoy recordando que siempre estamos teniendo cuidado en ese aspecto”.6

México: “En todo el proceso de resistencia [contra los Parques Eólicos en el Istmo de Tehuantepec] hubo una fuerte presencia de las mujeres en todas las acciones y actividades”.

En México el Frente Amplio Opositor a la Minera San Xavier, en su lucha contra la minería a cielo abierto, en San Luis Potosí, destaca en sus conclusiones, que los movimientos sociales comparten una serie de rasgos: la territorialidad, la búsqueda de autonomía, la revalorización de la cultura y la afirmación de la identidad, de sus pueblos y sectores sociales, la formación de sus propios intelectuales, la participación de las mujeres, la preocupación por la organización del trabajo y la revalorización de su relación con la naturaleza.

En otro de los casos documentados de México, en Oaxaca, que se opone a la Hidroeléctrica “Paso de la Reina”, desde el Consejo de Pueblos Unidos por la Defensa del Río Verde (COPUDEVER), las mujeres han sido parte activa en reuniones, talleres, movilizaciones, asambleas municipales y agrarias, así como dentro de la propia estructura del Consejo. Una de las actividades culturales que ha promovido la participación de las y los jóvenes, las niñas y los niños, han sido los Festivales Culturales en Defensa del Río Verde, donde por dos años consecutivos se presentan bailes, poesías y obras de teatro con mensajes en relación a su vida y el río. Igual ocurrió en la lucha contra los Los Parques Eólicos en el Istmo de Tehuantepec, pues en todo el proceso de resistencia hubo una fuerte presencia de las mujeres en todas las acciones y actividades.7

Con ese recorrido de casos actuales y relevantes constatamos una importante participación de las mujeres, que va desde la movilización y confrontación con las instancias públicas y privadas que están violentando los derechos de los pueblos, hasta el liderazgo y la dirección de procesos, en los que se diseñan las estrategias de gestión o negociación. Mujeres reconocidas y fortalecidas, aún cuando no podemos afirmar que su participación social y sobre todo política se dé en igualdad de condiciones y todavía está lejos de responder a sus necesidades básicas y demandas estratégicas.

La participación de la mujer en especial en el ámbito de lo indígena, se concibe de manera diferenciada, pues el neoliberalismo la centra en el acceso al mercado, para lo que busca aumentar el número de consumidores y productores. Pero como bien lo explica el investigador Guillermo Padilla, es claro que ni la agenda de las mujeres ni la de los indígenas se limita al acceso al mercado, va más allá. Boaventura de Sousa Santos plantea que la agenda indígena ha surgido de la fuerza de una metáfora de sufrimiento humano a partir de 500 años de explotación, racismo y marginación, causados por el colonialismo y el capitalismo. Esto, a la vez que le otorga legitimidad y fuerza a la demanda por justicia de sectores excluidos y explotados, cuestiona la ética de la evolución institucional en los Estados, lo que implica que esos movimientos indígenas sean anticapitalistas, anticolonialistas y antiimperialistas.

En América Latina son las mujeres indígenas y afrodescendientes las que ponen al desnudo con mayor contundencia el mito de la democracia y la igualdad, precisamente por ser las que más han sufrido de sus exclusiones y consecuencias.8

Como lo afirma Marcela Lagarde, las mujeres son un género en transición, y precisamente por ser las mujeres las principales víctimas del orden patriarcal, es más del lado de las mujeres que de los hombres, que emerge la necesidad de transformación.

1 Los siete países referidos son: Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá. ALOP cuenta además en la región CAMEXCA con una asociada en Cuba, pero este país no fue incluido en el ejercicio del IDD 2012-2013.

2 Yolanda Olequí, lideresa de la Resistencia Pacífica de La Puya. Ver: Capítulo Guatemala, Informe sobre Democracia y Desarrollo en América Latina 2012-2013, ALOP.

3 Ver Capítulo Panamá, Informe sobre Democracia y Desarrollo en América Latina 2012-2013…, Op.cit.

4 Entrevista a Xenia Marroquín, Foro del Agua, ver: Capítulo El Salvador, Informe sobre Democracia y Desarrollo en América Latina 2012-2013…, ALOP.

5 Ibid.

6 Ibid.

7 Ver capítulo México, Informe sobre Democracia y Desarrollo en América Latina 2012-2013, ALOP.

8 Guillermo Padilla: “Género, legislación y participación política de las mujeres indígenas en América Latina”, en Margarita Dalton y Josefina Aranda, Coordinadoras: Políticas Públicas, Oportunidades y Equidad de Género, México 2012.




:: IMPRIMIR


Volver a página inicial

 
www.alop.org.mx | info@alop.org.mx

Si desea suscribirse gratuitamente a este boletín, difundir alguna información, tiene alguna dificultad para abrirlo, o no desea recibirlo, comuníquese con: info@alop.org.mx