![]() |
|||||||||
| Trabajamos por la democratización y la equidad en nuestras sociedades |
|||||||||
| 32 | |||||||||
| junio 2012 | |||||||||
|
Editorial Destacados Secretaría Ejecutiva Centro América, México y el Caribe Región Andina Cono Sur y Brasil Género Grupos de trabajo Proyectos en curso Antena Bruselas Mensaje de nuestra asociada |
Sostenibilidad. La caja de Pandora en manos de las corporaciones. Así como la primera Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro estuvo hace dos décadas marcada por el reconocimiento de la necesidad de plantear y alcanzar un “desarrollo sostenible” con la Naturaleza, la “economía verde” se presenta como el paradigma que gobernará Río+20 (y muy probablemente también las estrategias políticas, económicas, y sociales que regirán a partir de ahora). Y aunque en principio sorprenda encontrar el término “economía” dominando una cumbre mundial sobre desarrollo y sostenibilidad, la sorpresa no es tanta si se reflexiona un momento sobre la importancia que el poder económico tiene en los modelos sociales actuales y sobre el papel que ejercen las grandes corporaciones internacionales. Los intereses empresariales estuvieron ya representados en la primera cumbre de Río a través del Business Council for Sustainable Development (BCSD), una iniciativa europea creada en 1990, que agrupó en su inicio a 48 líderes del ámbito de los negocios para alzar su voz en la cumbre. Esta asociación se extendió posteriormente a nivel mundial y devino en la WBCSD (World-BCSD, desde 1995), la cual ha tenido una gran participación en todos los procesos ligados con el tema de la sostenibilidad durante las dos últimas décadas. Como ejemplos, la WBCSD acuñó en su momento el concepto de “eco-eficiencia” (que se aplica hoy en día a un gran número de productos de consumo), y junto con UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo y Comercio), estableció la Asociación para el Comercio Internacional de Emisiones (IETA, por sus siglas en inglés), a partir de la colaboración entre un gran número de grandes entidades empresariales (entre ellas: Shell, Transalta, BP, ABB, Rio Tinto, Mitsubishi, Deutsche Bank, JP Morgan, o PNB Paribas). Desde 1999, y “con el objetivo de la reducción de emisiones de gases con efecto invernadero”, IETA representa el principal lobby en el comercio de carbono1, siendo conocidas sus tácticas agresivas desoyendo la problemática social que los mercados de carbono están promoviendo en los países del Sur. En la Cumbre de la Tierra que se celebrara el próximo mes de junio (Río+20), la WBCSD (es decir, el sector corporativo mundial) tendrá una participación directa a través de la coalición denominada BASD 2012 (Acción Empresarial para el Desarrollo Sostenible). BASD 2012 resulta de la agrupación de la WBCSD, la Cámara de Comercio Internacional (ICC, en inglés), y la agrupación llamada “United Nations Global Compact” (una iniciativa que supone una colaboración directa entre las Naciones Unidas y el sector empresarial), y ha sido denominado oficialmente como uno de los “Major Groups” (grupos principales) que participará en la cumbre. Otro ejemplo destacable de la directa implicación del mundo corporativo entorno a la “sostenibilidad” es la compañía SAM, creada en 1995 y dedicada exclusivamente a las inversiones en sostenibilidad. También de origen europeo, SAM fue pionera en el mercado de inversiones en sostenibilidad y maneja los Indices de Sostenibilidad Dow Jones (DJSI). El desarrollo de “inversiones sostenibles” aparece en los años noventa respondiendo al interés de ciertos inversores con una ética social relativamente avanzada, que prefieren invertir en empresas con una política responsable hacia la sociedad y/o el medio ambiente. Los índices de sostenibilidad aparecen así como una manera de evaluar los compromisos a niveles social y de medio ambiente, integrados como parte de la gestión económica de las compañías. Sin embargo, aunque la demanda por parte de mercados y compañías no ha dejado de incrementarse en la ultima década, la credibilidad de estos índices deja mucho que desear2. Los DJSI (que son los indices de sostenibilidad mejor valorados por la UNEP) son criticados particularmente por basarse únicamente en la información proporcionada por las empresas y por conceder mayor peso a la evaluación de los criterios económicos que a los sociales y ambientales3. Es fácil pensar que si estos índices llegan a ejercer la misma influencia que los índices financieros que controlan hoy en día la estabilidad de gobiernos y empresas a nivel mundial, la especulación en torno a la sostenibilidad no tendrá límite. En 2010 el WBCSD, en representación del sector corporativo mundial, sacó a la luz un importante documento llamado Visión 2050, en el que se expone una nueva agenda de negocios llena de oportunidades empresariales basadas precisamente en la transformación de nuestra sociedad actual en una sociedad “sostenible”. A pesar del uso repetitivo del término “sostenibilidad”, el espíritu mercantilista del “libre cambio” está presente a través de todo el documento: “Constituyentes políticos y empresariales pasarán de pensar en el cambio climático y en la limitación de recursos como problemas ambientales a considerarlos como problemas económicos relacionados con el reparto de oportunidades y costes”. Los cambios para la transformación se formulan en dos etapas (una preparatoria, hasta el 2020, y otra hasta el 2050) y en nueve áreas de trabajo (agricultura, bosques, energía, construcción, transporte, materiales, desarrollo humano, y valores sociales), para las cuales se estima los enormes beneficios monetarios que generarán4. La Naturaleza y sus recursos, la educación, los avances científicos, incluso las personas, son tratados como productos con un coste y un beneficio de compra-venta. Curiosamente, las ideas planteadas en Visión 2050 presentan bastante paralelismo y complementariedad con las que se encuentran en el documento de política titulado Europa 2020, publicitado también en 2010 por el órgano ejecutivo de la UE, la Comisión Europea5. No es sorprendente, sobre todo, cuando durante el proyecto para la elaboración del documento, la UE se mantuvo cercana y en colaboración con el lobby de la Mesa Redonda de Industriales Europeos (ERT, por sus siglas en inglés)6. En Europa 2020 se definen las principales estrategias que la UE seguirá para recuperar el ritmo de “desarrollo y bienestar”. Como en Visión 2050, la “sostenibilidad” juega un papel importante en la estrategia europea. Sin embargo, aunque el tono del documento Europa 2020 se matice con alusiones a problemas sociales (tales como el desempleo, la pobreza, o la exclusión social) o a la conservación de la naturaleza, y se utilicen frecuentemente expresiones como “crecimiento sostenible” o “crecimiento inclusivo”, las propuestas son simplistas y no son analizadas en el contexto que define realmente la idea de la “sostenibilidad”. Por el contrario, la “sostenibilidad” se trata como “el negocio” que promoverá el crecimiento económico. El giro a lo “sostenible” representa para Europa la gran oportunidad (entendida como negocio) para salir de la crisis y para mantener una actitud competitiva con Estados Unidos y con otras potencias emergentes7. No es extraña, pues, la presión que Europa está ejerciendo en las negociaciones previas a Río+20 para que la economía verde se imponga. En ella se basa gran parte de su estrategia de recuperación económica. Y para hacerla efectiva, Europa se esforzará en promover una industria más competitiva en el nuevo escenario que se dibuja, favoreciendo la investigación y el desarrollo de energías más eficientes y productos para los nuevos mercados ambientales. Además, promoverá el marco necesario para este nuevo modelo económico adaptando la legislación necesaria para favorecer el “libre comercio” - ejemplos claros son los Tratados de Libre Comercio con América Latina8. Cabe destacar que tanto en Visión 2050 como en Europa 2020 los avances científicos y tecnológicos constituyen la base exclusiva para alcanzar la mentada “sostenibilidad”. Tal como muy elocuentemente lo ha ejemplificado Goethe en El Fausto, si bien los avances en el conocimiento pueden ser positivos, se debería ser cauteloso en el uso que se hace de ellos9. Los biocombustibles, por ejemplo, se aprecian recientemente como la panacea para cubrir la demanda energética de la que nuestra sociedad es esclava, sin embargo no se evalúan bien sus verdaderos costes a nivel ecológico (deforestación, pérdida de biodiversidad, empobrecimiento del suelo), se obliteran los balances reales de carbono, y no se consideran los impactos sociales que generan en las regiones de producción10. ¿Qué sentido de “sostenibilidad” tiene así la aplicación de un avance tecnológico? La palabra “sostenibilidad” se ha utilizado tanto en las dos últimas décadas que poco a poco su significado se ha ido desvirtuando. La propaganda a la que nuestra sociedad se ve sometida ha llevado a una creencia general del valor positivo de todo a lo que se denomina “sostenible”. Sin embargo, la cuestión que sigue ahora es si el “desarrollo sostenible”, tal como se está manejando el concepto, sigue siendo una meta verdaderamente apetecible11. ¿Con qué objetivo buscan realmente las corporaciones empresariales la “sostenibilidad”? ¿Es la sostenibilidad entendida como la atención de las necesidades sociales actuales y futuras, o como el beneficio exclusivo -a corto plazo- en los términos del mercado? ¿Y quién y cómo mide la sostenibilidad? En otras palabras, ¿en qué está deviniendo hoy en día (y en Río+20) el discurso y práctica de la sostenibilidad? Por definición, la sostenibilidad debería oponerse social y ecológicamente al capitalismo. El modelo capitalista en el que vivimos ha sido precisamente el causante de los problemas ecológicos y las desigualdades sociales a las que se sigue enfrentando la humanidad, así que la reinvención de un nuevo orden capitalista como solución al problema no tiene mucho sentido, por más que se le quiera denominar “sostenible”. La protección de la Naturaleza y las actividades verdaderamente sostenibles deberían estar promovidas por un interés solidario y una conciencia humana sobre la complejidad y fragilidad del mundo en el que vivimos, no por los intereses exclusivos de inversionistas y especuladores. Nos arriesgamos a un futuro en el que la Naturaleza se simplifique a unos cuantos elementos que nos sean necesarios, sin considerar que aquélla se sustenta en delgados equilibrios entre todas sus partes y que nosotros somos simplemente una parte más. Unos cuantos elementos a los que “alguien” les está dando un valor y un precio. ¿Quién saldrá ganando de este negocio trillonario? 1 “En la trayectoria de IETA es clara su influencia en la política climática de la UE en interés de sus miembros, consistiendo principalmente en extender los mercados de carbono. Por ejemplo, IETA ha influenciado fuertemente en la ultima revisión de las reglas del mercado de carbono”. Corporate Europe Observatory. “Caught Red-handed: IETA and the Commission”, disponible en: http://www.corporateeurope.org/blog/caught-red-handed-ieta-and-commission. Para más información sobre el tema ver el informe publicado por Corporate Europe Observatory, titulado: “Letting market play: corporate lobbying and the financial rgulation of EU carbon trading”, disponible en http://www.corporateeurope.org/news/letting-market-play-new-report-carbon-trading.
2 “Los indices de sostenibilidad enfrentan diversos desafíos: falta de estandarización, falta de credibilidad de la información en que se basan, falta de imparcialidad, compensaciones, falta de transparencia, y falta de independencia”. Assessing Corporate Sustainability Through Ratings: Challenges and Their Causes. Sarah E. Windolph. 2011. Journal of Environmental Sustainability, Vol.1, páginas 61a 80.
3 “Las evaluaciones de SAM buscan identificar las mejores compañías en su clase industrial, centrándose en aquellas con mayores posibilidades para transformar sostenibilidad en valores de acciones”. Assessing Corporate Sustainability Through Ratings: Challenges and Their Causes. Sarah E. Windolph. 2011. Journal of Environmental Sustainability, Vol.1, páginas 61 a 80.
4 Las estimaciones, asumiendo precios constantes desde 2008, auguran beneficios de entre 2 y 6 trillones de dólares procedentes de los recursos naturales, y de entre 1 y 4 trillones de dólares en los sectores de educación y sanidad. Visión 2050. Una nueva agenda para los negocios. Disponible en: http://www.wbcsd.org/vision2050.aspx
5 COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN. EUROPA 2020 Una estrategia para un crecimiento inteligente, sostenible e integrador. Bruselas, 3.3.2010. El prólogo del documento versa lo siguiente: “Para lograr un futuro sostenible, debemos mirar ya más allá del corto plazo. Europa necesita volver a encontrar el rumbo y mantenerlo. Ese es el propósito de Europa 2020. Se trata de crear más empleo y lograr una vida mejor. Demuestra que Europa es capaz de alcanzar un crecimiento inclusivo, sostenible e inteligente, de encontrar el modo de crear nuevos puestos de trabajo y de ofrecer una orientación a nuestras sociedades”.
6 “ERT ha tenido un papel principal en las discusiones sobre la estrategia de política europea. No con sorpresa, el informe publicado por la Unión Europea, Europe 2020, es sorprendentemente parecido al publicado por el propio ERT, Vision 2025.” Corporate Europe Observatory. Europe’s 2020 strategy: big business as usual. Disponible en: http://www.corporateeurope.org/sites/default/files/sites/default/files/files/
article/Europe_2020_final.pdf).
7 “Países como China o la India están invirtiendo intensamente en investigación y tecnología para situar a sus industrias más arriba en la cadena de creación de valor y para dar el salto a la economía mundial, ejerciendo de este modo presión sobre la competitividad de determinados sectores de nuestra economía… La UE fue pionera en soluciones verdes, pero su ventaja se está viendo amenazada por un fuerte crecimiento en otros mercados, especialmente China y Norteamérica. La UE debería mantener su liderazgo en el mercado de tecnologías verdes como medio de garantizar un uso eficaz de los recursos en toda la economía, pero eliminando los cuellos de botella en infraestructuras de red claves e impulsando así nuestra competitividad industrial” (COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN. EUROPA 2020 Una estrategia para un crecimiento inteligente, sostenible e integrador. Bruselas, 3.3.2010).
8 ALOP: La coherencia política europea: el comercio como conductor del desarrollo. Observatorio Social de las Relaciones Unión Europea América Latina, Serie “Briefs” N° 15. Febrero 2012. http://alop.org.mx/
sites/default/files/Brief15_Comercio_Desarrollo_CE_Feb2012final.pdf
9 Según el pensador norteamericano Marshall Berman, el Fausto de Goethe, universalmente considerado como la primera expresión de la búsqueda espiritual moderna, alcanza su culminación —y también su catástrofe trágica— en la transformación de la vida material moderna. En tal sentido puede caracterizársele como «una Ilíada de la vida moderna» o como la tragedia del desarrollo. (Marshall Berman, Todo lo sólido se desvanece en el aire. La experiencia de la Modernidad. Barcelona; Siglo XXI, 2008).
10 Para mayor información, ver informes sobre agrocombustibles publicados por la organización Friends of the Earth (http://www.foeeurope.org/agrofuels).
11 “Derivas sobre el desarrollo”, ponencia presentada por José Ignacio López Soria en el Foro “Río + 20: Desafíos y perspectivas”, organizado por INTE/PUCP (Instituto de Ciencias de la Naturaleza, Territorio y Energías Renovables / Pontificia Universidad Católica del Perú) y por la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. 23-25 Mayo 2012. Mesa: ¿Es posible un desarrollo sostenible en el Perú del siglo XXI?, 25/5/2012.
|
||||||||
![]() |
|||||||||
Si desea suscribirse gratuitamente a este boletín, difundir alguna información, tiene alguna dificultad para abrirlo, o no desea recibirlo, comuníquese con: info@alop.org.mx |
|||||||||