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IDENTIDAD Y COMPROMISOS INSTITUCIONALES

                                                                                                                      

 

LA IDENTIDAD Y COMPROMISOS DE ALOP

Septiembre del 2011

 

La  historia de ALOP da cuenta de una permanente actualización de su identidad, lo que es signo de nuestra vitalidad y deseo de profundizar la dimensión colectiva de los compromisos que hemos ido asumiendo como Asociación.

 

Promover el debate sobre nuestra identidad y compromisos tiene la virtud de crear espacios de producción de nuevos consensos y una dinámica donde las asociadas y ALOP en su conjunto se articulan y fortalecen.

 

Comprendemos este esfuerzo como un elemento importante para animar las definiciones de nuestra actoría política en tanto que Asociación, de cara a la nueva realidad latinoamericana.

 

I. UNA IDENTIDAD EN PERMANENTE CONSTRUCCIÓN

 

ALOP ha adoptado como Misión “promover y apoyar iniciativas o acciones de los actores sociales democráticos, que amplían y consolidan el reconocimiento y ejercicio efectivo de los derechos de todas y todos, luchando contra la pobreza y la exclusión y planteando alternativas para un desarrollo humano y sustentable.”

 

Nuestra identidad  se basa en principios y valores comunes que son referencias más permanentes, que se traducen en orientaciones para la acción y en formulaciones para comprender e interpretar los cambios acelerados de nuestra realidad latinoamericana y de la situación vivida por las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC); respetando las tensiones y contradicciones propias de nuestro campo, la diversidad y pluralidad de pensamiento y la riqueza de experiencias que vienen de la inserción particular de cada asociada en su territorio.

 

Asumimos unos valores comunes, que entendemos como fundamentales para nuestra acción y que son:

·         La ética

·         La solidaridad

·         Los derechos humanos y justicia social

·         La equidad de géneros

·         El respeto y valoración de la diversidad cultural y dela interculturalidad

·         El respeto y la valoración del medio ambiente

·         La transparencia

 

Reconocemos que a partir de la defensa de la democracia y de la búsqueda del bien común integramos un amplio campo político que lucha por profundización de la democracia en nuestras sociedades, lo que nos exige esfuerzos para superar el aislamiento y trabajar en conjunto con otras instancias y movimientos, beneficiándonos de esta integración y, a la vez, contribuyendo a formulaciones más amplias de estrategias y acciones conjuntas. 

 

Como articulación de organizaciones civiles, entendemos nuestro papel como  actores sociales y políticos por la democratización de nuestras  sociedades. Con ese reconocimiento ponemos en el debate público percepciones y propuestas, acompañamos la acción transformadora de los movimientos y organizaciones sociales; les apoyamos en la construcción de alternativas y en el fortalecimiento de sus capacidades. 

 

Nuestra identificación con las luchas por la socialización del poder, especialmente con las movilizaciones de los sectores excluidos y con sus demandas por la inclusión social y política, exigen un doble proceso: Que la Asociación contribuya con la politización del trabajo de sus asociadas y al mismo tiempo,  se inscriba en movimientos más amplios como las luchas por la integración continental y por la construcción de paradigmas alternativos de desarrollo. 

 

Texto completo... LA IDENTIDAD Y LOS COMPROMISOS DE ALOP

 

ACTUALIZACIÓN DE LOS COMPROMISOS INSTITUCIONALES DE ALOP - 2005

 

La Asociación Latinoamericana de Organizaciones de Promoción al Desarrollo A.C. (ALOP) es, desde 1979, una asociación de Organizaciones No Gubernamentales de Promoción al Desarrollo (ONG) provenientes de 20 países de América Latina y el Caribe. Constituimos uno de los esfuerzos más duraderos de integración regional de las ONG.

 

Desde su fundación, la Asociación, definida como democrática y pluralista, estableció que su misión es la promoción y el apoyo a las iniciativas y acciones de los sectores sociales democráticos que luchan contra la pobreza y la exclusión en la construcción de un desarrollo humano integral y sustentable, definiendo así el carácter político de su compromiso fundacional.

 

Los objetivos primigenios de la Asociación fueron precisando su identidad a lo largo de estos años. Apoyamos en la región los procesos de lucha por la democracia y las dinámicas de desarrollo democrático, pugnando por la equidad en la distribución de los recursos, una distribución más justa de la renta y la propiedad, así como la participación de los movimientos sociales y de las organizaciones de la sociedad civil en la gestión pública y el desarrollo. Acompañamos, sistematizamos y contribuimos críticamente a la organización y movilización de los sectores excluidos de la región.

 

Alentamos los procesos de integración de las sociedades civiles de nuestros países, de las que formamos parte, pero no pretendemos representar, constituyéndonos en interlocutores de distintos organismos regionales. Nos convertimos en una instancia de diálogo y relación entre distintas organizaciones privadas del desarrollo de América Latina y el Caribe que apoyan a los colectivos de sectores excluidos y las agencias regionales y extraregionales comprometidas con tales esfuerzos. Promovemos la articulación de las ONGD de la región para la formulación de una agenda y de respuestas comunes a la situación de América Latina y el Caribe, y en ese camino nos vinculamos y apoyamos solidariamente entre las asociadas.

 

ALOP, en consecuencia, se afirmó como un espacio de encuentro, intercambio y debate de ONG y simultáneamente como un sujeto con voz propia y autónoma, comprometida con diversos sectores de la sociedad civil en los varios países de la región, con los que construyó una capacidad de propuesta desde la práctica de sus asociadas, en diálogo y concertación con otras organizaciones. El perfil político resultante de esta historia hizo de la Asociación un espacio comprometido con la lucha contra el autoritarismo y por la democracia y la justicia social, vinculado con la movilización social y política de los sectores excluidos con los que trabaja en la perspectiva de la construcción de ciudadanía y la expansión de derechos.

 

En los últimos años, sin embargo, la región enfrentó un conjunto de cambios asociados a las transformaciones de claro signo neoliberal que se iniciaron a fines de la década del ochenta, así como al peso no superado de la crisis de la deuda y a problemas estructurales arraigados en su historia, que incrementaron la heterogeneidad que la caracteriza. En un contexto nuevo de mundialización de la economía y globalización, el crecimiento negativo y el estancamiento de la productividad han sido frustrantes durante las últimas dos décadas, mientras la inestabilidad del crecimiento económico y las sucesivas crisis financieras mostraron la acentuación de algunas de sus causas y afectaron aún más la desigual distribución del ingreso y los recursos que caracterizan a la región, profundizando la diferenciación entre los países que la componen y al interior de cada uno de ellos.

 

Las características que históricamente marcaron la relación del Estado y la sociedad y que explican la crisis estructural del primero –patrimonialismo, autoritarismo, clientelismo y exclusión- se vieron agravadas por la globalización. La privatización del espacio público, la negación de ciudadanía, democracias de muy pobre intensidad y calidad y la fragilidad de nuestra soberanía dada nuestra dependencia del capital financiero y las multilaterales, hacen que el Estado viva en “crisis permanente” y debilitan aún más la ética de la convivencia social con los consiguientes problemas de inseguridad y violencia.

 

Por su parte, los cambios que se operaron en la sociedad regional –el paso de sociedades estructuradas alrededor de sectores productivos claramente definidos a sociedades organizadas por procesos muy diluidos, desde intereses articulados en torno a ejes clasistas a formas de representación menos claras y más microsociales- aunque aumentaron su diversidad y su expresividad, debilitaron su fuerza para transformar el Estado y la economía.

 

Los elevados niveles de pobreza de la región y el incremento de la desigualdad hacen cada vez más precarios y vacíos de contenido los sistemas políticos electorales, evidenciando la lógica del modelo de desarrollo e integración a la globalización alentado por las multilaterales. La decepción creciente de amplios sectores de la sociedad con la democracia electoral y la altísima efervescencia social, acompañada por las debilidades de los sistemas de representación y de los partidos políticos, dejan claro los límites del modelo de democracia que no gestiona la distribución de las riquezas ni la disminución de todas las formas de discriminación.

 

Los tratados de libre comercio y la política exterior norteamericana avanzan en la región, acentúan su dominio y obstaculizan nuestros esfuerzos de integración. Simultáneamente, el intento europeo por afirmar un bloque capaz de mantener su protagonismo en la política y la economía del planeta, el sorprendente rezago japonés, la compleja transición de los antiguos países socialistas y la emergencia de China y la India, configuran un escenario más complejo que el anterior. En el mismo, el bloqueo relativo de los procesos de integración regional, a pesar de algunos lentos avances, nos limita aún más en nuestra vinculación con la globalización.

 

Paradójicamente entonces, el enorme avance tecnológico que vive la humanidad y el acceso a nuevos recursos abundantes en nuestra región, antes que una oportunidad para la equidad, la solidaridad y la justicia, pueden tornarse en una condena mayor de exclusión y explotación sobre amplias mayorías de nuestra población y en un factor que ahonda la profunda erosión de las bases mismas de la pobre cohesión social que existe en la región.

 

El perfil de nuestras asociadas y el quehacer de las organizaciones    no gubernamentales también han cambiado; se han ampliado su número y su diversidad. Se mantiene en general una estrecha relación con la organización social, pero ahora también son frecuentes las organizaciones que no tienen un sector social único asociado a su trabajo; crecen las organizaciones que impulsan acciones ciudadanas colectivas e influyen en el fortalecimiento, pero también en la interpelación de la institucionalidad democrática, que actúan en espacios multilaterales y globales y que realizan acciones de cabildeo y presión política.

 

En un escenario con tales características, ratificándose en la misión y en los objetivos generales que le dieron origen, la Asociación quiere explicitar y actualizar sus compromisos de cara al futuro de la región que confronta el gran desafío de incorporarse subordinadamente y en las peores condiciones a la globalización o desarrollar un proyecto propio, que entiende el desarrollo no solo como un efecto del crecimiento económico sino como el resultado de la expansión de capacidades y libertades de la gente para acceder a distintas oportunidades; que entiende la democracia antes que como un ejercicio electoral y de procedimientos –que los incluye- como el ejercicio cotidiano de participación y representación y la plena vigencia de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales que responden a los valores de la igualdad, la solidaridad y la no discriminación; que entiende, finalmente, que la ciudadanía es el fundamento de la democracia por lo que ésta se evalúa por su capacidad de garantizar y expandir aquella en sus esferas civil, social, política y económica.

 

Los compromisos que asume ALOP se sustentan en distintos valores que entendemos fundamentales en nuestra acción: la justicia social, la solidaridad, la ética, la equidad de géneros, el respeto y valoración de la diversidad cultural y la interculturalidad y la transparencia. Basados en ellos, y como parte de nuestro mandato, asumimos distintos compromisos estratégicos que fortalecen nuestro perfil político y que son el sustento de nuestra acción:

 

1. América Latina y sus organizaciones constituyen un universo heterogéneo y plural. La defensa de esta diversidad, que es una de sus riquezas fundamentales, es una de las tareas políticas centrales de la Asociación.

 

2. Entendemos el desarrollo desde un enfoque de desarrollo humano lo que supone poner a la gente como el centro de éste. Desde el mismo, estamos comprometidos con la erradicación de la miseria, la pobreza, la discriminación y el racismo y por lo tanto con la lucha contra la desigualdad y la exclusión que las explican en buena medida, así como en la afirmación irrestricta de los derechos humanos.

 

3. Desde la sociedad civil, de la que formamos parte, defendemos y propugnamos el pluralismo, la autonomía y la participación como condiciones indispensables para garantizar la soberanía popular.

 

4. Entendemos que nuestro rol como ONGs es el de ser actores sociales y políticos de la democratización de nuestras sociedades; en este marco ponemos en discusión pública nuestras propias opiniones y propuestas y acompañamos la acción transformadora de los movimientos y organizaciones sociales y los apoyamos en su construcción de propuestas y en su movilización frente a un orden que los excluye, así como el fortalecimiento de las capacidades de este campo político. Esto define nuestro papel en los terrenos de la información, la producción de conocimiento, el fortalecimiento de capacidades, la construcción de ciudadanía interamericana y global y la movilización social.

 

5. Desde esa perspectiva estamos interesados en la construcción de alianzas estratégicas con otros sectores de la sociedad civil y con los diversos movimientos sociales que son parte importante del sentido de nuestra acción, alianzas estratégicas que nos permitan incidir tanto en el escenario global cuanto en los espacios regional y nacionales.

 

6. En el mundo de la cooperación al desarrollo, del que formamos parte, nos regimos por los principios de soberanía, independencia y reciprocidad, comprometiéndonos a impulsar relaciones de solidaridad Sur-Sur, Sur-Norte y Norte-Sur, en una lógica en la que queremos contribuir a la mejor redefinición y perfilamiento del sector.

 

7. Nuestra identificación y nuestro compromiso sustantivo con la democracia prioriza la participación de la gente en el escenario público, la lucha contra los poderes autoritarios y fácticos y el desarrollo y fortalecimiento de los sectores democráticos de las sociedades civiles locales como parte del proceso de construcción de ciudadanía.

 

8. ALOP, definida hoy más claramente como un espacio deliberativo y expresivo de ONGs cuyo valor agregado resulta de la articulación de esfuerzos para la acción y la indispensable incidencia en los espacios supranacionales, pretende en consecuencia, contribuir a responder a seis grandes desafíos, como signo distintivo de su intervención:

 

9. Afirmar la igualdad de los ciudadanos y ciudadanas, lo que implica luchar contra toda forma de discriminación y exclusión, sea ésta del carácter que fuere: género, raza, etnia, religión, opción sexual, etc.

 

10. Democratizar la democracia, impulsando la incorporación de nuevos actores sociales y apoyando la redefinición de los viejos, como camino para lograr una democracia y un Estado que incluyan plenamente a la sociedad en sus decisiones.

 

11. Socializar la política, para lograr una región de ciudadanos y ciudadanas capaces de tener representaciones políticas legítimas y plena participación en la esfera pública terminando con su privatización.

 

12. Politizar lo social, como forma de desnudar el carácter y el origen de la pobreza y recuperar el control de los bienes públicos, pero también y especialmente como camino para politizar la economía y hacer frente al pensamiento “único” neoliberal.

 

13. Distribuir lo que tenemos y crecer distribuyendo, como forma de enfrentar la inequidad y la desigualdad que nos caracterizan hoy día.

 

14. Afirmar la integración ciudadana regional, en función de la generación de solidaridad, lo que supone subordinar al mercado a la generación y el ejercicio de derechos.


 

Bogotá, Colombia, 12 de Mayo de 2005.

(Versión que recoge los cambios aprobados por la XV Asamblea General de la Asociación celebrada en Bogotá, Colombia los días 11 y 12 de Mayo de 2005)

 

Actualización Principios ALOP Aprobada AG (PDF)